Por Arturo Peiró Pons.

Nos enfrentamos a un futuro incierto en el que nada será igual, nada será igual porque muchas personas habrán perdido a algún ser querido… Estamos perdiendo a nuestros mayores, aquellos que lucharon para defender y garantizar nuestros derechos y nos inculcaron valores y principios.

Resulta imposible no darse cuenta cómo se utilizan estas muertes como arma arrojadiza, y de forma hipócrita porque hay quienes observan esta situación como una realidad que abarata costes en pensiones y minimizan el daño al darlos, dada su elevada edad, como amortizados.

Espero que frente a esto se despierten las conciencias, aunque mi visión es pesimista al respecto. Los ciudadanos solidarios y de izquierdas seguirán trabajando y luchando por el interés general mientras que la derecha, los individualistas, se tomarán estos días de confinamiento como un simple parón  temporal y volverán a mirar por su interés particular,  y seguirán sin darse cuenta aún cuando les afecta a ellos también que los recortes matan…

Pero nosotros, una vez podamos volver a pisar las calles seguiremos exigiendo una sanidad pública de calidad y con recursos suficientes y volveremos a demandar que se reviertan las privatizaciones ejecutadas estos últimos años.

Esta también es una crisis económica, muchas personas se están quedando por el camino, ERTES, autónomos que no pueden pagar sus gastos debido al cese de actividad, el futuro de cientos de miles de trabajadores en el aire, muchas pequeñas y medianas empresas que no saben si podrán levantar cabeza…

Y sí, aquí también hay un virus que se llama capitalismo, capitalismo depredador que permite que grandes empresas estén acogiéndose a ERTES pese a acumular beneficios obscenos…

Ahora que el confinamiento nos mantiene más horas en casa y consecuentemente consumimos más luz y no se interviene sobre el precio de este suministro básico, únicamente se difiere el pago…

Ahora y siempre es tiempo de solidaridad con los que nada tienen, con los que lo han perdido todo… pan, trabajo, techo…

Y volveremos a asistir al espectáculo de ver a los grandes empresarios donando migajas para lavar su mala conciencia y hacerse la foto… A la vez que seguirán incrementando sus beneficios a costa de la explotación y la esclavitud de la clase trabajadora.

En la otra orilla se vuelve a demostrar cómo los que menos tienen, Cuba, Venezuela, pese al bloqueo cainita de EEUU está mandando médicos por todo el mundo. También China y Rusia mandando material sanitario y médicos a todos aquellos países que lo necesitan y frente a su solidaridad la reacción de los voceros del sistema que los acusan de querer adoctrinar. ¿Dónde está la ayuda de la OTAN y de la UE?

Esperemos que esta situación despierte la conciencia y se den cuenta de que el dinero no se come, de que el capitalismo mata, que de nada sirve amasar una fortuna si no se tiene salud, aunque seguro que aún después de todo esto algunos siguen queriendo ser los más ricos del cementerio.